domingo, 31 de enero de 2010
El lugar de mis sueños
Sueño con un lugar de verdes praderas, de brisa suave y fresca. Un lugar en el que cada atardecer y amanecer es un verdadero expectáculo, donde las estrellas en la noche se confunden con el frío y bravo mar, y la quietud del cielo hace contraste con el va y ven continuo de las olas. Ese lugar al cual ya solo puedo acudir mientras duermo. Lo conocí tan sólo una vez, pero desde aquel día me di cuenta de que estaba hecho para mi, y yo hecha para él. Me imagino aún caminando de la mano de ese joven apuesto y galante por esos perfectos prados. Exprimiendo cada momento como si el mañana nunca fuera a llegar. No sé que me deparará el destino, tan sólo se que antes de morir, he de volver...
jueves, 14 de enero de 2010
Aquellas cartitas
Esta noche oscura, fria, y cruel he vuelto a leer aquellas cartitas. He vuelto a caer en los brazos del implacable pasado, que día tras día me recuerda la desgracía de mi triste y amargo presente. Los días que se describen en ellas eran radiantes, lloviera, nevara, o granizara, hiciera sol, fuera de día, o fuera de noche, eran radiantes, porque tú así conseguías que fueran. ¿Cómo una ínfima y pequeña existencia como la tuya, una criatura más de las que habita este mundo, podía significar la diferencia entre un día desastroso, o el mejor de los días?. ¿Cómo tras lo vivido estos ultimos oscuros tiempos, tras todos esos rechazos, indiferencias, idas y venidas era posible que yo aún siguiera queriendote así, que yo no desistiera en mi empeño de no dejarte ir de mi vida?. Al fin hoy lo entendí... Tú me hacías sentir importante, necesaría, como nadía lo hacía. ¡Tú llenaste el vacío que mi corazón tenía en aquel tiempo, y me hiciste ver que no era el fin del mundo, que la vida continuaba, que me quedaba un universo entero que descubrir!. Tú, y sólo tú llenaste mi vida de luz, incluso en los días más negros conseguias que se tornarán en días con algo de color. Conseguiste con el tiempo convertirte en el centro de mi vida, allá dónde quiera que fuese allá quería llevarte, orgullosa de que tú fueras mi amiga, orgullosa de ser alguien importante para ti, PRECISAMENTE para ti. Cada día me levantaba con una sonrisa porque en el movil encontraba siempre un mensaje tuyo dándome los buenos días, y cada noche me iba a dormir calmada y alegre porque había pasado un rato hablando contigo de las anéctodas del día. Conseguías hacerme reír a carcajadas, y un día perfecto, una tarde perfecta era aquel o aquella que pasara contigo. De aquellos felices días sólo quedan como testigos miles de fotos que han congelado en el tiempo pequeñísimas milésimas de segundo, y por supuesto aquellas cartitas. Pero hoy de todo aquello, apenas queda rastro. El amor, no sé si verdadero o pasajero, una vez más se ha vuelto a cruzar en mi vida, para arrebatarme lo que más quiero... ¿o quizás he sido yo la que lo ha fastidiado todo?. No lo sé, y aunque fuera yo la culpable de esto, tú ya perdiste el interés por mí. A veces te imagino pensando en mi, o recordando algo relacionado conmigo de pasada... pero sólo de pasada. Ya no te soy necesaría, a penas soy algo relevante en tu vida... Sí, algo quedará de todo aquello... supongo que sí me querrás... pero no como antes, porque no hay espacio para mí sencillamente. Hasta hoy cada día he rogado que volvieras a cruzar mi puerta, pero he comprendido que lo mejor es dejarte ir sin más... porque mi egoísmo es incapaz de superar el cariño que tengo hacía ti. Aún así jamás cerraré la puerta... estará eternamente abierta para ti, en honor de aquellas cartitas.
Tristemente te quiero vieja amiga.
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