viernes, 10 de octubre de 2008

El diablo

Como una oscura sombra
siempre merodeas al acecho
me haces creer ver arrepentimiento
pero solo tienes sed de sufrimiento

Me persigues, no me dejas
disfrutas con mi afligimiento
me seduces, me engañas,
para luego darme la estacada.

Cual serpiente antigua
cruel y perversa
eres una rosa llena de espinas
no tienes sangre en las venas.

Cruel, traicionera, hipócrita,
sin corazón, ni compasión,
tu frialdad no tiene comparación,
no buscas felicidad sino destrucción.

El Señor me libre de tí!
no vuelvas a mí
no te acerques más
aléjate de mí!


Lo que la ira y el sufrimiento una vez me hicieron sentir mucho tiempo atrás...

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