jueves, 3 de marzo de 2011

Lo que un abril me trajo

Un mes de abril trajo a mi el regalo más grande que jamás pude soñar. Gracias a ese abril que jamás podré olvidar, esta noche no puedo dejar de soñar... soñar con esa persona tan especial que aquel mes llegó a mi.

Qué dulzura me embarga cuando mis pensamientos vuelvan hacía él. Recorro sin darme cuenta la memoria de aquella noche en vela, y aquel amanecer enredada en sus ojos y en su piel. Qué gratificante es sentir la tranquilidad absoluta con la que sus brazos me envuelven, y el escalofrío que recorre todo mi cuerpo cuando siento la textura de sus labios pasearse sobre mi. No puedo explicar con palabras todo lo que él me hace sentir, pero puedo decir que es todo lo que siempre quise tener, todo lo que soñé. El me aporta una paz tan especial... ojalá el destino nunca trate de arrebatármelo, porque entonces aviso al destino que lucharé por él como nunca luché por nada, porque nada me ha importado tanto como él. Hace que pueda ser yo misma, sin importar lo estúpida que parezca. Sin duda el futuro que juntos imaginamos supera al mejor de los que yo pude inventar en mis ensoñaciones de adolescente. Me siento llena, completa, invencible, protegida, respetada, admirada... y sobre todo amada.

Prometo serte fiel, amarte y respetarte todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe.


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